Sé que no estás preocupado, porque parece que la vida te sonríe. Pero no es así ni mucho menos. Al margen de todos los problemas que puedas tener con respecto a tu vida amorosa y social, tu vida está solucionada. Y lo sabes.
Puedes fingir que eres un rebelde, un descarriado, un "paso de todo"... pero eso es porque puedes permitírtelo. Porque cuando salgas de aquí, de esta jaulita de cristal, vas a encontrarte con una vida ya hecha a tu medida, esa por la que tu padre se deslomó y soportó tu "alocada" adolescencia. Y al principio lo verás todo de color de rosa, y las cosas parecerán fáciles, pero terminarás por darte cuenta de que quien no lucha por lo que quiere, no lo consigue. Y sí, seguramente te vaya fenomenal: tendrás un trabajo en un alto cargo, dinero, una mujer, unos hijos... Pero, ¿dónde se van a quedar esas ideas de revolución que decías defender a los quince? Nah, la vida no es un nudo de mago, de esos que con tirar de un extremo de la cuerda se deshacen; la vida se enreda en complicados nudos marineros, y aunque desde tu ventanita de riqueza parecen torpes lazos, no lo son.
Y llegará un día en que te des cuenta de todo esto, y quizá entonces madures de una vez, porque no sirve de nada presumir de las enseñanzas de la "escuela de la vida" si las vives de forma ficticia y virtual.
Jugar con las personas y tratarlas como a marionetas puede parecer divertido, pero cuando te quedes sólo, ¿a quién piensas acudir?
A mí, espero que no. O mejor dicho, espero que sí, y entonces, te daré la espalda, como hubieras hecho tú.
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